viernes, 16 de noviembre de 2012

EL ARTE DE TOMAR CAFÉ.



Tomar un café se puede hacer de muchas formas, como los americanos  con una especie de puchero en la mano paseando por los pasillos del trabajo o en plena calle. O hacerlo solo o acompañado en una de esas maravillosas cafeterías que son autenticas joyas de arte, convirtiendo el momento en El arte de tomar café.

El café es originario de Etiopía, antiguamente Abisinia, y más concretamente de la región de Kaffa; de ahí posiblemente tomo su nombre el café.


El café, como bebida, apareció por primera vez en Turquía en 1585, y cruzó sus fronteras cuando, en 1683, los turcos otomanos invadieron Viena. Hay otra referencia histórica que indica que fue en Venecia la que comenzó a venderlo comercialmente a partir de 1638. De todos modos, fue en el siglo 18 cuando comenzaron a aparecer las casas de café en la ciudad y luego en toda Europa.

Sin embargo, solo a finales del siglo 19 y principios del 20 los cafés europeos comenzaron a ser los sitios preferidos por los intelectuales, época en la que la ornamentación de estos “lugares de reunión" comenzaron a tener la característica de instituciones culturales y la decoración de su interior se asemejaba a palacios.
Por ello he pensado que hoy tomemos un café, café en alguno de estos cafés más hermosos de Europa.


El New York Palace Hotel, Boscolo Luxury Hotel, de los cuales el New York Café es parte, fue construido en estilo ecléctico entre los años 1891 y 1895, sin embargo, mantiene su nombre ya legendario Café New York y es un lugar de paso obligado en la ciudad, una leyenda viva que a principios del siglo 20 atrajo a la élite cultural de la ciudad. Su exterior está adornado con estatuas de bronce, mientras que el interior impresiona con su monumental cabecera, frescos y lámparas, las mesas y la moderna línea de los sofás crean un exquisito contraste.

 

Situado en una posición privilegiada bajo la arcada de la Procuratie Nuove in Piazza San Marco, en el Caffè Florian todavía se puede sentir la tradición veneciana.
Venecia puede ser vista en sus palacios y museos, pero es en sus históricos cafés se puede sentir todavía los exuberantes y elegantes efluvios del siglo 18, especialmente en el más impresionante de todos, el Caffè Florian con todo su esplendor de frescos y espejos interiores.
Café Florian  ha sido un punto de encuentro de escritores y artistas en el pasado y en la actualidad, es casi como un museo viviente. En sus mesas se sentó Charles Dickens, Proust, Byron y otros escritores de renombre.
 

Ubicado en un edificio histórico, el Café Central recibe una gran cantidad de turistas que visitan la ciudad, sigue siendo una atracción local, ofreciendo música clásica en vivo por las tardes entre sus columnas de mármol, de donde cuelgan grandes arañas y techos abovedados, muy frecuentado por los intelectuales desde el siglo 19.
En la actualidad,  “Central Kaffeehaus” sigue siendo un lugar que atrae a los filósofos, pensadores y escritores, se dice que aquí fue donde Trotsky planeó la Revolución Rusa.


El Café Imperial  pertenece a la Prague Art Deco Imperial Hotel, de cinco estrellas, data de 1914, está ubicado en el centro de Praga y protegido por la UNESCO.
Muchos de los grandes cafés de Praga han desaparecido después de la 2ª. Guerra Mundial, mientras que otros sobrevivieron y fueron restaurados.
El Café Imperial  dispone de sillas de caoba brillante finamente trabajadas, con asientos tapizados en cuero color amarillo pálido, los camareros siempre usan una camisa blanca inmaculada, es conocido como la joya del Arte Deco.
Un mosaico ornamentado es uno de los escenarios más increíblemente hermosos del mundo para el desayuno, té de la tarde, e incluso una selección de platos checos.


Café de La Paix se encuentra en la plaza Opera, en ángulo con respecto al Boulevard des Capucines, fue diseñado por el mismo arquitecto que creó la Opera de Paris, Charles Garnier,  construido al más puro estilo Napoleón III, en la planta baja del lujoso edificio Haussmann, que ahora alberga al Hotel Inter Continental.
Entre los famosos frecuentadores del Café de La Paix a finales del siglo 19, se destacan, entre otros, Tchaikovsky, Massenet, Zola y Maupassant.
Durante la Belle Epoque, también fueron incluidos entre los visitantes del Café de la Paix, Sergei Diaghilev, y el entonces Príncipe de Gales y futuro Rey de Inglaterra Eduardo VII.

Para terminar un video de... WOLFGANG AMADEUS MOZART , Sinfonía n°40 en sol menor, primer Movimiento, En los cafés de Viena ,

Interpretada por "Waldo de los Ríos" y su orquesta. Recorrido por los cafés de Viena, famosos, el soberbio café y el gran surtido de pasteles.



2 comentarios:

  1. Oh, la historia maravillosa del cafe: bebida reconfortante en la vida de los seres humanos!
    Pues yo tomo el cafe cubano: fuerte, dulzon,reparador...
    Su entrada es encantadora, como siempre, y me ha encantado su esplendor.
    Los cafes mejores que he probado ha sido en Italia y Cuba, el americano es cafecito pasado por agua, sin la magnitud del cafe brioso como el expreso que levanta a un muerto del sepulcro.
    Saludos desde la tierra del cafe sin noche y en el dia de "Dar Gracias" aqui en USA. Y gracias por sus entradas, siempre hermosas.
    Un abrazo,

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  2. me ha maravillado comprobar el buen rato que he pasado, por ello te doy las gracias, querido primito

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